Creo que hace ahora 6 meses que hubo un cambio en la alineación planetaria. O una tormenta solar. Pero lo único que hubo fue una tormenta de las que te calan hasta el alma. Entonces veía mi vida clara, y ahora estoy en una espiral de guardias, benzodiacepinas, corazones encogidos y expansión social que jamás hubiera imaginado.
La cafetera electrica que guardaba para ese dia grande de hacerse adulta ha acabado en un piso de estudiantes. Bienvenida a las latas caducadas. Bienvenida a todo lo que escandalizaria a tu madre si lo supiera. Bienvenida a seguir creyendo en el principe que vendrá a por ti. A querer con todas tus fuerzas abrazar a alguien a quien no puedes tocar, porque las cosas no son nunca ideales aunque así lo parezca. A querer que alguien no se vaya de tu casa y duerma a tu lado una noche de tormenta. A acabar en casa de alguien que nunca sospecharias viendo una peli antigua liados en una manta y estar feliz de que os hayais convertido en amigos de un plumazo.
En un minuto se rompe una ventana, se te rompe el corazón y la vida. Aunque flaquee y eche de menos alguna noche intrahospitalaria, aunque quiera llorar y reir a la vez. Sigo siendo ingenua. Sigo buscando lo que quizá nunca exista. Quizá esté buscando en el sitio equivocado o a la persona equivocada. Pero como dijo Guaci después de la guardia más inesperada de todas : "Si lo triunfas tú, lo triunfa el equipo". Y me alegro muchísimo de haber encontrado este equipo como apoyo a toda mi marabunta personal.

Si lo triunfas tú, lo triunfa el equipo.

Os salvarán el aparato urinario y óseo, respectivamente.

Mis dos hombretones que me hicieron adorar la palabra "Miquelet".

Carlos se casa y fuimos un poquito cabrones en esta despedida de soltero mixta...

Lo triunfa el equipo y triunfó nuestro flamante número 76 del MIR.

Beita, Celes y yo tras comerme a mi familia.

"¿Quién es un pistolita?" versión fondue de chocolate.
Y un video para rematar, el ultimo hit bailable en la Policlinica cuando nadie nos ve.